Cuando una persona emite un mensaje, un 93% del impacto corresponde a la comunicación no verbal y sólo un 7% a la verbal. Es decir, lo más importante no es  qué decimos sino cómo lo decimos.  De ese 93%, un 38% tiene que ver con el paralenguaje: el tono de voz empleado, la velocidad, el ritmo, los matices vocales, la respiración, las pausas, entre otros, y un 55% se desprende de la kinésica: los gestos, las posturas o las miradas.

Las habilidades de comunicación son esenciales para el desarrollo de nuestro trabajo, cuando hablamos con nuestros jefes, nuestros equipos o clientes o en nuestra actividad personal, por lo que debemos tener en cuenta lo siguiente para ayudarnosa mejorar nuestras habilidades de comunicación en cualquier circunstancia:

1.  Mantén la mirada con la persona que se está expresando. La calidez que transmiten los ojos es muy potente.

2.  Indica que estás escuchando diciendo sí, sin entorpecer el discurso del otro, y afirmando con la cabeza.

3.  Utiliza la sonrisa como elemento de confianza y cercanía y para relajar tensiones.

4.  Responde a los sentimientos que están detrás de las palabras, mostrando que los comprendes. No se trata de ser simpático ni empalagoso, sino empático y asertivo.

5.  Ten en cuenta tu movimiento corporal y expresión facial y coordínalo con tu forma de hablar y de escuchar. Una descoordinación ofrecerá una señal de incongruencia.

6.  Atiende a tu respiración, tono y modulación de voz, ya que te informan de tus emociones y te ayudan a que transmitas bien el mensaje.

7. Si  no estás seguro de estar entiendo el mensaje en su totalidad, resume de vez en cuando lo que escuchas para comprobar si lo has comprendido o no.

8. No menosprecies al que habla ni a su forma de hacerlo. Recuerda que todos somos iguales, que no te pierdan los modos.

9. Elimina los obstáculos que frenan y entorpecen la comunicación: acusaciones, exigencias, juicios de valor, prejuicios, generalizaciones, negatividades y silencios.

Editado del blog Pensamiento imaginactivo

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