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La guerra de los smartwatchs ha comenzado oficialmente, con la presentación de modelos por parte de Sony, Qualcomm y Samsung. Una nueva categoría de la electrónica de consumo, y un escenario que llevará a ampliar la funcionalidad del reloj a mucho más que ver la hora, y incluso a que terminen por modificarse algunos códigos de lo que hoy se consideran normas de buena educación.

1. ¿Qué tienes que saber de los smartwatch si estás pensando o vas a pensar en poner uno en tu muñeca? Lo primero, que la sensación es extraña. Que tu muñeca vibre cada poco tiempo avisándote de cosas como un mensaje de correo electrónico, una publicación de un amigo en una red social o una conversación en tu mensajería instantánea hace que mires el reloj un número sensiblemente más elevado de veces, y que des la impresión a todo el mundo de que tienes mucha prisa o te quieres ir. Acostúmbrate. No mirarlo cuando vibra es un castigo porque a nadie le gusta quedarse con la intriga. Intentar mirar discretamente no funciona y es siempre peor.

2. Intenta racionalizar qué cosas quieres realmente que te interrumpan, particularmente si usas sonido: todo exceso es susceptible de convertirse en tortura para ti y para los que te rodean.

3. Procura no ser obsesivo-compulsivo: que tu muñeca vibre y te enteres de que has recibido un correo en tiempo real no quiere decir que tengas que leerlo precisamente en ese momento. Es una lección que tendríamos ya que tener aprendida tras años de usar BlackBerries y smartphones, pero que muchos siguen sin hacer completamente suya: convertir un medio cómodamente asíncrono en uno incómodamente síncrono es una tontería que debes tratar de evitar.

4. Una interrupción consistente en echar una rápida mirada a la muñeca es ya de por sí suficientemente molesta como para que le añadas además inmediatamente el echar la mano al bolsillo y extraer el móvil para cada correo o notificación que recibas. A la tercera o cuarta interrupción en una conversación, tu interlocutor empezará a perder su paciencia… con toda la razón del mundo.

5. La calidad y solidez del dispositivo y sus materiales son fundamentales: un reloj está expuesto constantemente a golpes y rozaduras de todo tipo. En cambio, no te preocupes demasiado por los tiempos de carga: mi experiencia con un smartwatch que sobrevive holgadamente con una carga a la semana es que termino por quitármelo todas las noches y ponerlo a cargar.

6. No lo quiero en mi muñeca por las noches porque una vibración en ella es mucho más eficiente de lo que parece para despertarte, y en realidad, es incluso molesta si lo dejas sobre la mesa de noche. No sé si los nuevos modelos tendrán algún tipo de “modo noche”, o incluso si se convertirá en habitual utilizarlos como despertador – despertarse con una vibración en la muñeca es todo un buen detalle si duermes con alguien y pretende despertarse más tarde que tú – pero por el momento, a pesar de que los relojes convencionales me gusta llevarlos encima incluso cuando me ducho, el smartwatch me está pareciendo más adecuado para un uso discontinuo.

7. Cuidado con actividades que requieran atención, como conducir. No, ninguna norma de tráfico impide mirar el reloj mientras conduces, pero tampoco lo hacían con el teléfono móvil hace algunos años y ha tenido que haber numerosos accidentes para que se modificasen. En cuanto la pantalla de tu reloj pasa a servir para más cosas que ver la hora, distraerse y correr riesgos absurdos es mucho más fácil de lo que parece.

8. Un smartwatch  es una “sucursal” de tu smartphone en tu muñeca con un procesador más potente que muchos de los ordenadores que has tenido en tu vida, de manera que mantiene dependencias cruzadas con este, y por tanto con cuestiones como la compatibilidad o el parque de apps disponible.

9. El mercado de las aplicaciones: Samsung ha presentado su dispositivo con setenta apps compatibles para empezar a hablar, y alguno de los usos, como el de salir a correr con el o el de usarlo para gestionar tu música, son verdaderamente cómodos. Asimismo, piensa que estamos al principio del camino de la evolución en una nueva categoría, y que muchas opciones cambiarán rápidamente, desaparecerán, serán pronto superadas o te parecerán absurdas.

Editado del blog de Enrique Dans